Puedes usar tu Tarjeta de Crédito para casi todo: acumular millas, disfrutar de promociones exclusivas, comprar en línea y acceder a sorteos y promociones.

Lo que no puedes –no debes– hacer con tu tarjeta de crédito es tenerla como fondo de emergencia. Y queremos explicarte por qué.

Primero hay que entender qué es un fondo de emergencia. Un fondo de emergencia es un monto de dinero que uno reserva exclusivamente para una situación imprevista que genere crisis.

Imagina que te quedas sin trabajo (¡fondo de emergencia al rescate!) o que tienes un problema médico (¡fondo de emergencia al rescate!) o un gasto impresvito e impostergable (¡fondo de emergen…!). ¿Y por qué tu tarjeta de crédico no debe suplir este fondo? Fácil: se trata de emergencias que te van a ajustar económicamente, y si eso pasa, ¿cómo vas a conseguir para pagar tu tarjeta luego?
Y te debes estar preguntando de cuánto debe ser este fondo. La mayoría de especialistas recomiendan que sea un monto que cubra entre 3 y 7 meses de nuestros gastos.

Pero no es para alarmarse: este fondo puede empezar a construirse poco a poquito; lo importante es que empieces lo antes posible y te anticipes a una posible emergencia que puedas tener en el futuro.

¿Dónde guardo mi fondo de emergencias?

Dado que este dinero será usado para solucionar un imprevisto, lo lógico es que puedas disponer de este fondo casi de forma inmediata. Lo más recomendable es que guardes este dinero de una forma que te permite acceder a él fácilmente, que te dé seguridad y que te genere rentabilidad. Puede ser guardar tu dinero en una cuenta de ahorros o incluso en fondos mutuos.

Pero lo importante –y te lo repetimos– es que empieces ya. No sabes cuánto lo vas a agradecer el día que lo necesites.

15 de septiembre del 2017.