Cuando estás en el camino de hacer tu propia empresa y controlar todo lo que ello implica, es clave exigirte un buen manejo del dinero para optimizar su uso.

Ya sea porque el flujo de ingresos para un trabajador independiente casi siempre es irregular o porque simplemente buscas ahorrar para seguir invirtiendo en tu negocio, vamos a aprender cómo organizar nuestras cuentas cuando nosotros somos nuestro propio jefe.

Ser nuestra propia fuente de ingresos requiere un manejo aún más organizado de los recursos que cuando los ingresos llegan mes a mes en forma de un sueldo.

Ten en claro tus ingresos

Es muy importante llevar un registro ordenado y a detalle de nuestras finanzas y cómo estamos operando nuestro negocio. Cuánto, cuándo y para qué destinamos determinado monto; a qué responde tal actividad de la empresa o proyecto; a qué cliente corresponde tal ingreso, cómo y cuándo fue cobrado, entre otros.

Así, te aseguras de tener un panorama claro del origen del dinero y te permite planificar mejor el conjunto de la economía y puedes impulsar nuevos ingresos.
Recuerda que, siempre antes de realizar alguna inversión, debes preguntarte si es necesario hacerla, o si puedes postergarla un poco más de tiempo. Analiza.

Involúcrate al 100%

Dedícale tiempo a entender el alcance de los costos que conllevan tus actividades. Esto dependerá del rubro al que te dediques, por ejemplo: si eres dentista, tienes que conocer:

  • Cantidad exacta de material que usas por mes
  • Número de citas y reservas diarias
  • Proporción y tipo de atención de personas
  • Gastos en servicios (energía eléctrica, agua, entre otros.)

Tener el control sobre los costos de la actividad y llevar un registro ordenado de las compras y pagos, te permite tener en claro los ingresos netos y cuánto te está costando tu negocio en funcionamiento.

Los NO considerados (egresos extras)

Recuerda que no siempre los ingresos serán regulares. Ya sean demoras en los pagos, cobranzas, temporadas altas o bajas, entre otros. Es mejor proyectar los ingresos en el año y estar preparado con un dinero extra para cubrir estos altibajos. Así estarás listo para compensar los tiempos de baja actividad.

Separa tus cuentas

Es ideal que uses cuentas diferentes para tus gastos personales y aquellos que tienen relación con tu negocio. De esta manera, facilitas el control y evita confusiones. Además, aparte de llevar registro de todos los ingresos y egresos, es importante tener una contabilidad básica propia: información contable del negocio en forma permanente. Aprenderás a fijar mejor los precios y pensar en estrategias para hacer crecer tu propia empresa.