Factoring es un servicio que ofrecen los bancos y otras entidades para ayudar a las empresas a adelantar el cobro de sus ventas al crédito. Es decir, si tu empresa vende un producto o servicio y tu cliente te pagará dentro de 30, 60 o más días, puedes acudir a un banco para recibir ese dinero antes. Así, obtienes liquidez sin tener que esperar a que llegue la fecha de pago.
El Factoring funciona de la siguiente manera: cuando realizas una venta al crédito, normalmente emites una factura a través de SUNAT o de un facturador electrónico. Una vez emitida, tu cliente tiene 8 días para revisarla y confirmar que todo está correcto: monto, plazo o que el servicio realmente fue entregado. Si algo está mal, puede rechazarla. Si pasan los 8 días sin objeciones, desde el día 9 la factura se considera automáticamente aceptada.
Una vez que la factura está confirmada por tu cliente (o pasada la aceptación automática), ya puedes acudir a un banco o entidad financiera para solicitar el adelanto del pago o Factoring. El banco revisa a tu cliente —también llamado “aceptante”— y evalúa su historial de pagos. Luego, negocia contigo una tasa de interés por el monto de tu factura.
Si todo está conforme, el banco te deposita en tu cuenta el monto de la factura, restando el costo de los intereses desde el momento del desembolso. Esto significa que no tienes que pagar cuotas ni hacer trámites adicionales: simplemente recibes el dinero antes y tu cliente pagará al banco en la fecha acordada. De esta forma, obtienes liquidez inmediata para tu empresa y puedes seguir operando sin esperar largos plazos de cobro.

