Juan Raúl Cadillo es sin duda un Maestro que deja Huella. Hoy, se encuentra entre los 50 finalistas del premio de la Fundación Varkey al mejor profesor del mundo, el Global Teacher Prize.

Su sueño es crear una organización para que más niños peruanos aprendan a programar y desarrollar sus habilidades. Raúl fue reconocido como el “Maestro que deja Huella 2014” y hoy quiere compartir su experiencia de representar al Perú.

¿Cómo te sientes al ser considerado entre los 50 mejores profesores del mundo?

Con mucha alegría y a la vez, con mucha responsabilidad. Yo sé que esto me cambia la vida y me convierte en embajador de todo un país. Estoy muy emocionado, ahora tengo que demostrar todo lo que he aprendido.

¿Qué proyecto educativo tienes a futuro con respecto a tu carrera?

Quiero llevar mi proyecto “Cuenta Cuentos” a los colegios más humildes de Áncash, y en un periodo más largo, formar una ONG con el objetivo de especializar a los profesores en el área de programación para poder crear soluciones con las nuevas herramientas que nos brinda la tecnología.

¿Cómo nace el proyecto “Cuenta Cuentos”?

Pensé en hacer un proyecto para que los niños usen las instalaciones del área de innovación del colegio en las horas de recreo y para motivarlos armé una estrategia que giraba en torno a los cuentos. Así los niños se sentían cada vez más motivados a ilustrar y escribir sus propios cuentos, y los profesores también.

Todo lo que les he enseñado con respecto a la programación, los ayuda a desarrollar la lógica y el razonamiento. Este es un aspecto clave en las matemáticas, por ejemplo, y que se aplica siempre en la vida.

¿Cómo ha influido el reconocimiento como el “Maestro que deja Huella” en tu carrera?

El “Maestro que deja Huella” es una oportunidad muy grande, es un estímulo para seguir creciendo. He conocido a algunos colegas que han ganado este premio y todos, al igual que yo, están formulando nuevos proyectos, se están desarrollando profesionalmente y estos aportes son para mejorar la educación en nuestro país. Si más instituciones se sumaran a causas como esta, habrían muchos más maestros motivados. En el Perú, este es el premio más importante, la inversión que hace Interbank nos motiva y hace que cada vez más profesores quieran postular a él. El MQDH influyó mucho en que ahora esté entre los 50 mejores del mundo.

Te has convertido en una motivación y un ejemplo para muchos docentes, ¿qué les dirías a todos ellos?

A mis colegas les diría que hay que tener siempre presente dos elementos muy importantes: pasión y ciencia. Pasión es lo que tienen que sentir por su carrera como educadores; y ciencia, es lo que implica la investigación, estudiar, estar a la vanguardia y analizar. Trabajar en función a esto y adaptar todo su conocimiento para solucionar problemas.

Y si no hubieras sido maestro, ¿a qué te hubieras dedicado?

Si no hubiera elegido la docencia, tal vez sería un artista (risas). Me gusta mucho el arte y creo que ahora sería un artista maestro.